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sobre Anguciana
Localidad situada junto al río Tirón; destaca por su torre fuerte medieval y zonas de recreo junto al río.
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Entre viñedos y caminos agrícolas de la comarca de Haro, Anguciana se entiende a escala humana: se recorre en un paseo corto, sin prisa. A 473 metros de altitud y con unos 446 vecinos, conserva esa sensación de pueblo vivido, con casas de piedra y ladrillo y una relación muy cercana con la viña.
Qué ver en Anguciana
La parada más clara es la iglesia parroquial de San Martín de Tours (siglo XVI), que marca el perfil del casco urbano. Conviene rodearla: desde fuera se aprecia bien el volumen del edificio y la torre asomando por encima de los tejados.
Paseando por las calles aparecen rasgos de arquitectura popular riojana: balcones de forja, aleros de madera y alguna bodega subterránea ligada a viviendas, memoria de la cultura del vino a pequeña escala.
Al salir del núcleo, lo mejor son los paisajes vitivinícolas que envuelven el pueblo, muy distintos según la época del año.
Qué hacer
- Caminar entre viñas por pistas rurales y caminos agrícolas; a última hora de la tarde la luz suele acompañar.
- Asomarse a la cultura del vino desde un enfoque familiar: si te interesa catar o ver cómo trabajan, pregunta con antelación.
- Comer riojano cuando se tercie: huerta, embutidos y vino de la zona, según lo que encuentres abierto.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco urbano y parada en la iglesia de San Martín de Tours.
- Salida a pie por un camino agrícola hacia las viñas para ganar algo de perspectiva del entorno y volver al pueblo tranquilamente.
Errores típicos
- Ir a pleno mediodía en verano: en caminos abiertos el calor se nota y el paseo pierde gracia.
- Meter el coche por calles estrechas “para acercarse un poco más”: mejor dejarlo donde no estorbe y terminar a pie.