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sobre Briñas
Localidad ribereña del Ebro con encanto medieval; rodeada de viñedos y cercana a Haro.
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Briñas, en Rioja Alta y a orillas del Ebro, es un pueblo pequeño (190 habitantes) donde mandan los viñedos y las calles cortas de piedra. Está a un paso de Haro y el Camino de Santiago pasa por aquí; es normal cruzarse con peregrinos y con gente que viene a catar vino con calma. Si te apetece silencio, buenas vistas y charla de pueblo, aquí se está bien.
Qué ver en Briñas
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción corona el caserío. Es un templo de origen medieval con reformas posteriores; si entras, fíjate en la portada románica y el retablo barroco.
El casco histórico se recorre en un paseo breve: casas blasonadas, alguna fachada noble bien cuidada y, bajo el suelo, bodegas excavadas en roca. Algunas se visitan si se concierta con propietarios, así que conviene preguntar con antelación.
Del antiguo hospital de peregrinos quedan restos y, sobre todo, la idea de lo que fue este cruce de caminos.
Qué hacer
Aquí manda el enoturismo: bodegas familiares, catas pequeñas y conversación directa sobre vendimia y crianza. También apetece caminar por caminos entre viñedos, con panorámicas del valle y la Sierra de Cantabria al fondo.
Para comer, la cocina riojana se encuentra fácil en los alrededores: pochas, cordero, chuletillas al sarmiento y vino de la zona.
Mejor época
- Primavera y otoño: temperaturas suaves y el paisaje muy agradecido para pasear.
- Septiembre: ambiente de vendimia y más movimiento.
- A evitar: las horas centrales de los días muy calurosos de verano si vas a caminar entre viñas.
Errores típicos
- Llegar con prisa: es un pueblo corto y se disfruta más a ritmo lento.
- Ir a la aventura con las bodegas subterráneas: si quieres ver alguna, mejor preguntar antes.
- Caminar entre viñas a mediodía en verano: poca sombra y el calor aprieta.