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sobre Cellorigo
Conocido como el Púlpito de La Rioja; pequeña aldea encaramada en los Montes Obarenes con vistas espectaculares.
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En la comarca de Haro, a 782 metros de altitud, Cellorigo es una aldea mínima: apenas diez vecinos y unas cuantas calles donde el silencio manda. Aquí no hay pose turística; hay piedra, adobe, tejados de teja árabe y un paisaje de Rioja Alta más áspero y montañoso de lo que muchos imaginan.
Se recorre despacio y con respeto. Las casas tradicionales y los antiguos corrales cuentan, sin necesidad de carteles, cómo se vivía en estos altos: trabajo, campo y estaciones marcando el ritmo. La iglesia parroquial, sencilla, sigue siendo uno de los puntos de referencia del pueblo.
Fuera del casco, el entorno es el gran argumento. Campos de cereal, manchas de encina y roble, y vistas hacia los valles cercanos. A primera y a última hora, la luz cae de lado y el pueblo gana textura, sobre todo si te gusta mirar —o fotografiar— sin prisa.
Qué hacer
Hay caminos tradicionales que enlazan con pueblos próximos y lomas desde las que se entiende el paisaje. También se presta a observar aves con calma: la presencia humana es escasa y se nota.
En Cellorigo no hay servicios por su tamaño; para comer o comprar, toca apoyarse en los alrededores. La cocina de la zona tira de legumbres, cereal, carnes y vino de la comarca.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco: calles, casas de piedra y adobe, corrales y rincones sin más guion que el propio pueblo.
- Parada en la iglesia y su entorno inmediato.
- Paseo corto por un camino cercano para ganar algo de altura y buscar una panorámica.
Errores típicos
- Llegar esperando bares o tiendas: aquí conviene venir con lo básico resuelto.
- Aparcar invadiendo entradas o pasos estrechos: el pueblo es pequeño y se nota enseguida.
- Ir con prisa: Cellorigo funciona a otro ritmo; si no puedes bajar una marcha, quizá no lo disfrutes.
Información práctica
Desde Logroño, el acceso se hace por la N-124 hacia Haro y, después, por carreteras locales siguiendo la señalización. Lleva calzado cómodo y algo de agua, y deja el lugar como lo encuentras: tranquilidad y vida cotidiana van primero.