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sobre Sajazarra
Uno de los pueblos más bonitos de España; destaca por su castillo impecable y calles cuidadas.
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Sajazarra, en la comarca de Haro, es de esos pueblos que se caminan sin reloj. Con apenas 124 habitantes y a 521 metros de altitud, conserva un casco antiguo de piedra bien armado, calles empedradas y un aire medieval que aquí no es decorado: se nota en los muros, en los portales y en cómo el pueblo se recoge sobre sí mismo.
El punto que más llama la atención es el Castillo de Sajazarra (siglos XIII-XIV), un conjunto fortificado de planta rectangular, torres circulares y torre del homenaje. No siempre es visitable, pero por fuera ya organiza la visita: rodearlo con calma permite entender su volumen y encontrar buenas perspectivas desde distintos ángulos.
Merece una vuelta el recinto amurallado, con tramos conservados y accesos como la Puerta de la Villa, que ayuda a imaginar Sajazarra como plaza defensiva. En el centro, la iglesia parroquial de la Asunción mezcla etapas góticas y barrocas; si coincide abierta, el interior guarda piezas de interés.
El paseo se remata con casas de piedra y casonas blasonadas. Conviene ir mirando dinteles, escudos y balconadas: aquí los detalles cuentan casi tanto como los monumentos.
Si solo tienes 2 horas: qué ver
- Entrar por la Puerta de la Villa y dar una vuelta al casco histórico, asomándote a los tramos de muralla que vayas encontrando.
- Rodear el castillo y buscar vistas hacia los viñedos desde las calles que se abren al exterior.
- Pasar por la iglesia, y entrar solo si está abierta.
Errores típicos
- Querer verlo “rápido”: es un pueblo pequeño, pero gana mucho si te paras a mirar fachadas y rincones.
- Dar por hecho que todo está abierto: puede haber cierres puntuales; si te interesa el castillo, mejor consultarlo antes.
- Meter el coche hasta el centro: más cómodo aparcar en zonas sencillas y entrar andando; las calles estrechas se atascan con nada.