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sobre San Asensio
Cuna del clarete con una famosa batalla del clarete; rodeado de viñedos y monasterios.
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En la Rioja Alta, San Asensio es un pueblo de viñedo y calma: calles de piedra, tejados de teja árabe y ese olor a bodega que se nota cuando cae la tarde. Con 1.113 habitantes y lomas enteras de cepas alrededor, aquí el vino no es un tema: es el paisaje.
Qué ver en San Asensio
Empieza por el casco urbano. La Iglesia Parroquial de San Millán marca el perfil del pueblo: origen medieval, reformas posteriores y una mezcla de estilos que se entiende mejor si te paras a mirarla con tiempo, sin prisa.
El otro gran hilo de San Asensio son los calados, esas bodegas subterráneas excavadas en la roca. Algunas se conservan con su estructura tradicional y ayudan a poner en contexto cómo se ha trabajado el vino durante generaciones.
Acércate también a la Plaza Mayor. No hace falta más excusa que sentarte un rato y ver cómo se mueve el pueblo.
Qué hacer
El plan natural aquí es el enoturismo: visitas y catas en bodegas, con explicaciones sencillas y pegadas al terreno.
Si te apetece aire libre, hay paseos entre viñedos y caminos que enlazan con localidades cercanas. El paisaje cambia mucho con la estación, y eso forma parte del atractivo.
En la mesa manda la cocina riojana: platos de cuchara, asados y producto de temporada, con los vinos de la zona acompañando.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por casco histórico + Plaza Mayor.
- Parada en la Iglesia de San Millán.
- Rodeo corto hacia la zona de calados y salida a las afueras para una panorámica de viñedos.
Errores típicos
- Ir con el tiempo justo y no bajar a ver los calados: desde fuera se entiende poco.
- Llegar en coche hasta el mismo centro cuando hay movimiento: mejor aparcar a la entrada y entrar andando.
- Visitar en vendimia sin reservar con antelación si quieres hacer alguna visita relacionada con el vino.
Información práctica
San Asensio está a unos 45 km de Logroño. En coche se llega por la A-68 en dirección Bilbao y luego por carreteras comarcales hacia la zona de Haro. Para dormir, suele funcionar mirar opciones en pueblos cercanos y reservar si coincide con vendimia o fines de semana señalados.