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sobre San Millán de Yécora
Pequeño pueblo cerealista limítrofe con Burgos; tranquilidad y horizontes abiertos.
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En la comarca de Haro, entre lomas suaves, viñedos y campos de cereal, San Millán de Yécora es uno de esos núcleos mínimos de La Rioja Alta donde el plan se entiende rápido: caminar despacio, mirar alrededor y escuchar el silencio. Con 34 habitantes, aquí no vienes a “hacer cosas” sin parar, sino a afinar la vista.
Qué ver en San Millán de Yécora
La iglesia parroquial de San Millán recorta el perfil del pueblo con su espadaña. Es un templo de raíz medieval, con reformas posteriores, como sucede a menudo en el románico y gótico rural de la zona.
El casco se recorre en un rato. Merecen atención las casas de piedra y adobe, los tejados de teja curva y alguna portada de sillería en viviendas más trabajadas. El interés está en el conjunto y en cómo el pueblo se acopla al terreno, sin alardes.
En los alrededores, los caminos agrícolas entre parcelas y ribazos se abren hacia el valle y los pueblos vecinos. Basta con ganar un poco de altura para tener panorámicas amplias, especialmente agradecidas al atardecer.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco con calma, rodeando la iglesia y buscando detalles en fachadas y portadas.
- Sal por uno de los caminos de las afueras, sube lo justo para ver el pueblo “desde arriba” y vuelve por el mismo trazado.
- Última vuelta corta por las calles para fotos con buena luz.
Errores típicos
- Llegar a mediodía en verano: la luz es dura y hay poca sombra.
- Meter el coche por calles estrechas: mejor dejarlo donde no estorbe a vecinos ni a maquinaria agrícola.
- Salir tras lluvias sin pensar en el barro: algunos tramos se ponen pegajosos y resbalan.
Para comer o dormir, conviene contar con localidades cercanas más grandes.