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sobre Hornos de Moncalvillo
Pueblo en la ladera de Moncalvillo; conocido por sus minas antiguas y entorno forestal.
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Al norte de Logroño, entre viñedos que se mezclan con cereal y manchas de roble, aparece Hornos de Moncalvillo. Con unos 95 vecinos, es de esos pueblos que se recorren despacio y en silencio, con más paisaje que ruido.
A 674 metros de altitud, el caserío se asienta en una loma con vistas abiertas hacia el valle del Ebro. El nombre recuerda los antiguos hornos de cal y ladrillo, una actividad que marcó la vida local durante generaciones.
Qué ver
La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel preside el núcleo. Es sobria, de mampostería y sillería, y dentro guarda un retablo barroco al que conviene dedicar unos minutos.
Paseando por las calles se reconocen casas tradicionales de piedra y adobe, balcones de forja y aleros de madera. En algunas se intuyen bodegas subterráneas excavadas en la roca, recuerdo de una viticultura doméstica muy de pueblo.
Si te alejas un poco, los caminos entre campos y pequeñas elevaciones regalan vistas hacia Logroño en días despejados y, al fondo, la línea de montes.
Qué hacer
Hay senderos y caminos antiguos que enlazan con pueblos cercanos: recorridos tranquilos entre cereal, matorral y bosquetes, con alguna fuente y altos suaves para parar a mirar.
En la mesa mandan los clásicos riojanos: patatas a la riojana, chuletillas al sarmiento y pimientos cuando es temporada.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre. El 3 de febrero, San Blas mantiene la costumbre de la bendición de panes y dulces.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo completo por el casco: casas, detalles de piedra y calles estrechas.
- Parada en la iglesia de San Miguel.
- Salida por un camino cercano hasta una loma para mirar el valle y vuelta al pueblo.
Errores típicos
- Llegar esperando “plan” urbano: aquí el atractivo es caminar y el paisaje.
- Aparcar bloqueando entradas o en calles estrechas: mejor dejar el coche sin estorbar y seguir a pie.
- Ir con prisa: este sitio pide calma.
Información práctica
Desde Logroño se llega en coche en unos 25 minutos, tomando la N-232 dirección Zaragoza y siguiendo el desvío señalizado. Al ser un núcleo pequeño, conviene llevar la visita pensada si necesitas comer o dormir; también funciona bien como escapada de medio día desde Logroño.