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sobre Leza de Río Leza
Puerta de entrada al cañón del Leza; paisaje espectacular de rocas y buitres.
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Leza de Río Leza es uno de esos pueblos mínimos de La Rioja que se recorren despacio. Con alrededor de 40 vecinos y a 563 metros de altitud, se asienta junto al río Leza, entre huertas, cereal y lomas suaves que ya apuntan hacia el Sistema Ibérico. Aquí el plan va más de callejear, mirar el paisaje y escuchar el silencio que de “hacer lista”.
Qué ver en Leza de Río Leza
La referencia del casco urbano es la iglesia parroquial de San Pedro. El pueblo es pequeño y recogido, con casas de piedra y adobe y rincones que conservan el trazado de siempre. Fíjate en las portaladas, los muros, los corrales y en cómo las calles se ajustan al terreno.
Fuera del núcleo, manda el valle del Leza: choperas, cultivos y zonas de matorral. Si subes un poco por pistas y caminos, se abren vistas amplias del valle y se entiende bien la transición entre el entorno del Ebro y el interior.
Qué hacer
Lo que mejor encaja aquí es caminar sin prisa por caminos agrícolas y junto al río. También hay buena luz para fotografía y, con algo de paciencia, opciones sencillas de observación de aves. Si quieres completar la mañana o la tarde, lo lógico es enlazar con otros pueblos cercanos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales giran en torno a San Pedro, hacia finales de junio. En verano puede haber encuentros más pequeños, ligados al regreso temporal de familiares.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco urbano, con parada en la iglesia de San Pedro.
- Paseo de ida y vuelta por un tramo junto al río, sin forzar: lo mejor es parar donde el valle se abre y volver por el mismo camino.
Errores típicos
- Ir en las horas centrales de un día de calor si vas a caminar: hay pocos tramos con sombra.
- Confiarlo todo a “ver cosas”: aquí lo interesante es el paseo y el paisaje, no una colección de monumentos.
Información práctica
Desde Logroño se llega por la N-232 dirección Soria hasta Albelda de Iregua, y desde allí por carreteras locales. Para dormir, conviene mirar en municipios cercanos: en un pueblo tan pequeño la oferta suele ser limitada.