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sobre Murillo de Río Leza
Importante localidad en la confluencia del Jubera y Leza; tradición vitivinícola y agrícola.
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Hay pueblos que funcionan como cuando entras en casa de un amigo de tus padres: nadie está intentando impresionar a nadie. Todo es bastante normal, pero precisamente por eso te quedas mirando los detalles. Murillo de Río Leza, en la comarca de Logroño, tiene un poco ese aire. Calles tranquilas, casas que han ido cambiando con los años y un río cerca que marca el ritmo del lugar.
No vas a encontrar una colección de monumentos ni un casco histórico de postal. Lo que hay es un pueblo riojano que sigue viviendo a su manera, con agricultura alrededor y vecinos que se conocen entre ellos.
La iglesia que sirve de referencia
Cuando llegas, la torre de la iglesia de San Esteban suele ser lo primero que usas para orientarte. El edificio se levantó en el siglo XVI y con el tiempo se fue tocando aquí y allá, algo bastante habitual en iglesias de pueblos que han seguido en uso durante siglos.
La torre es cuadrada y se ve desde varias calles. No es un edificio que abrume, pero sí marca el centro del pueblo. A partir de ahí lo mejor es caminar sin rumbo fijo. En algunas fachadas aparecen escudos o piedras grabadas. Son pequeños detalles, de esos que ves casi por casualidad al pasar.
Calles sencillas y casas con historia
El casco urbano no es grande. En diez minutos ya tienes claro por dónde va todo. Aun así conviene ir despacio.
Muchas viviendas mezclan piedra con ladrillo visto. Algunas conservan portadas antiguas o inscripciones en la piedra. No es un museo al aire libre; son casas donde la gente sigue viviendo. Por eso el conjunto se siente más natural que bonito en el sentido turístico de la palabra.
A veces pasa algo curioso: miras una fachada bastante corriente y, justo encima de la puerta, aparece un escudo gastado por el tiempo. Ese contraste se repite bastante.
El río Leza y los caminos de alrededor
Murillo de Río Leza también se entiende saliendo un poco del casco. El río está cerca y alrededor hay caminos de tierra entre cultivos.
No es un paseo acondicionado como parque. Son senderos que usan los vecinos para ir a las huertas o moverse entre parcelas. Precisamente por eso resultan agradables para caminar un rato.
Según la época cambian mucho las vistas. En primavera todo se vuelve muy verde. En otoño el tono es más dorado y el suelo se llena de hojas cerca de la ribera. También se ven campos de cereal, viñas y algunos olivares en las zonas próximas.
No hay una gran ruta señalizada. Lo normal es dar una vuelta corta y regresar al pueblo en menos de una hora.
Un pueblo que sigue a su ritmo
Murillo no vive del turismo. Y eso se nota enseguida.
Durante el día hay movimiento normal de un pueblo de tamaño medio: gente entrando y saliendo, coches aparcados donde caben y conversaciones rápidas en la calle. Si preguntas por algún camino o por el río, lo habitual es que alguien te explique por dónde tirar.
Para comer, lo lógico es encontrarse con cocina riojana bastante directa. Platos de cuchara cuando hace frío, carnes a la brasa en días tranquilos y vino de la zona en la mesa. Nada sofisticado, pero suele ser contundente.
Cuándo venir y cuánto tiempo dedicarle
Murillo de Río Leza se ve rápido. Un paseo por el centro, una vuelta hacia el río y poco más. En dos o tres horas ya te has hecho una idea bastante clara.
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar. En verano el sol aprieta bastante en los caminos abiertos. En invierno el frío se nota más cerca del río y los días se hacen cortos.
Mi consejo es sencillo: acércate sin grandes expectativas. Da un paseo, mira las fachadas con calma y baja un rato hacia el Leza. A veces esos planes pequeños son los que mejor funcionan.
Cómo llegar desde Logroño
Desde Logroño se tarda poco en coche. La carretera sigue el valle hacia el sur y el trayecto suele rondar la media hora larga, según el tráfico y la ruta que tomes.
Al entrar en el pueblo lo normal es aparcar en alguna calle tranquila y moverte a pie. El centro no es grande y así te ahorras dar vueltas con el coche.
Murillo de Río Leza es, sobre todo, un alto en el camino. No un lugar para pasar varios días buscando actividades. Más bien ese tipo de sitio donde das una vuelta, miras el río un rato y entiendes cómo sigue funcionando la vida en muchos pueblos de La Rioja.