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sobre Torremontalbo
Curioso municipio dominado por una gran torre fuerte y propiedad privada en gran parte.
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A pocos kilómetros de Logroño, Torremontalbo es de esos pueblos diminutos que te piden bajar el ritmo. Con 9 habitantes, aquí no vienes a llenar el día de planes: vienes a caminar despacio, a fijarte en lo cercano y a respirar campo.
El caserío se recorre en un rato. Merece la pena mirar con calma las fachadas de piedra y adobe, las cubiertas de teja y esos detalles sencillos de la arquitectura popular que, en pueblos así, cuentan más de lo que parece. En algunas casas aún asoman entradas a bodegas subterráneas, muy propias de la zona.
Alrededor, el paisaje es abierto: campos de cereal y viñedo que cambian mucho según la estación. Si te acercas a alguna loma o camino elevado de las afueras, salen buenas vistas sobre la comarca y, con un poco de paciencia, es fácil ver aves moviéndose por los lindes.
Si solo tienes 2 horas: qué ver
- Vuelta corta por el núcleo, sin mapa: fíjate en materiales, portadas y en cómo se ordenan las casas.
- Paseo por un camino agrícola a las afueras (pocos minutos bastan para estar entre cultivos).
- Parada tranquila al amanecer o al atardecer para observar el paisaje y la actividad en el campo.
Errores típicos
- Llegar en horas de calor en verano y pretender caminar por campo abierto sin agua ni gorra.
- Entrar con el coche hasta el corazón del pueblo: mejor dejarlo donde no estorbe y hacer el resto a pie.
- Ir con prisa. En Torremontalbo, lo interesante es precisamente lo pequeño.