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sobre Cirueña
Municipio moderno conocido por su campo de golf; situado en una meseta cerca de Santo Domingo.
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Cirueña, en la comarca de Santo Domingo de la Calzada, es un municipio pequeño (ronda los 200 vecinos) y de los que se caminan despacio. A 754 metros de altitud, entre cereal y viñedo, aquí mandan el silencio y el paisaje abierto: horizontes largos, cambios de color según la estación y atardeceres limpios cuando el cielo acompaña.
Qué ver en Cirueña
El pueblo se organiza alrededor de la iglesia parroquial, sobria, de piedra, en la línea de la arquitectura religiosa tradicional riojana. Aun sin grandes alardes, se nota su papel como punto de referencia y de vida comunitaria.
Compensa fijarse en la arquitectura popular: muros de piedra y adobe, entramados de madera, corraladas y, en algunas casas, bodegas excavadas que hablan del pasado agrícola y vitivinícola. No es un lugar de monumentos; el interés está en el conjunto y en los detalles.
A pocos minutos del casco, el paisaje agrícola se lleva el protagonismo. Basta salir por cualquier camino para entender el ritmo del entorno: parcelas, lomas suaves y pistas rurales desde las que se gana perspectiva.
Qué hacer
Un paseo por las calles y una vuelta corta por los caminos de salida del pueblo es lo que mejor funciona. Si te apetece estirar un poco, sube a algún alto cercano: las vistas sobre la comarca son amplias y agradecidas.
Si solo tienes 2 horas
- Recorre el casco urbano sin prisa, mirando fachadas, portones y corraladas.
- Acércate a la iglesia (si está abierta) y pasea alrededor.
- Sal un tramo por un camino agrícola a las afueras para ver el mosaico de cultivos y volver.
Errores típicos
- Ir a mediodía en verano: el calor pega y el paseo pierde gracia; mejor a primera o última hora.
- Quedarse solo en la plaza: lo más agradecido está a cinco minutos, fuera del casco, por los caminos.