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sobre Manzanares de Rioja
Localidad dispersa con varios barrios; situada en un entorno boscoso ideal para la micología.
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En las estribaciones de la Sierra de la Demanda, cuando el cereal empieza a mezclarse con robles y alguna haya, aparece Manzanares de Rioja. Con apenas 58 vecinos y a unos 801 metros de altitud, se recorre sin prisa: piedra, madera, teja y ese silencio que aquí parece natural.
Qué ver en Manzanares de Rioja
El casco urbano se entiende en un paseo corto. La iglesia parroquial, construida con piedra del entorno, es la referencia del pueblo. Merece la pena mirar con calma las casas tradicionales: muros gruesos de mampostería, madera en balcones y aleros generosos, soluciones prácticas para el clima de sierra.
Fuera del núcleo, lo mejor es el marco: prados y laderas suaves que van enlazando con manchas de roble y haya. En otoño el paisaje se pone serio; en primavera, todo tira a verde.
Qué hacer
Aquí el plan es caminar. Hay pistas y senderos que suben hacia la Sierra de la Demanda; el terreno puede estar húmedo o descompuesto según la época, así que el calzado marca la diferencia.
En temporada, la micología también aparece como excusa para salir al monte, siempre con conocimiento y respeto. Si te gusta la fotografía, la luz baja de primera hora y del atardecer funciona muy bien con la piedra del pueblo y las vistas hacia el valle.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco: iglesia, calles y arquitectura popular, sin buscar “monumentos”.
- Sal por uno de los caminos de las afueras 20–30 minutos para ganar perspectiva del valle y el borde del bosque.
Errores típicos
- Llegar con prisas y pretender “hacerlo” en diez minutos: aquí lo que suma es el ritmo lento.
- Dejar el coche estorbando en calles estrechas: aparca con cuidado y piensa que por ahí pasa gente y algún vehículo de campo.
- Ir al monte sin previsión: mete una capa de abrigo aunque el día parezca templado; a esta altitud cambia rápido.