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sobre Baztan
El municipio más extenso de Navarra; valle de hidalgos
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El primer día que fui a Elizondo me pasé cuarenta minutos dando vueltas por la misma calle. No es que me hubiera perdido: es que el casco viejo es así, un laberinto de casas de piedra que parecen estar jugando a las escondidas. Cuando por fin encontré la plaza me pasó algo curioso: el valle se abre de golpe. Como cuando abres una ventana después de horas dentro de casa. Todo verde, húmedo, montes por todas partes. Ese tipo de paisaje que parece pintado con acuarela.
El valle que no entiende de fronteras
Baztan es uno de los municipios más grandes de Navarra. El valle ocupa una extensión enorme y, aun así, aquí viven menos de ocho mil personas repartidas en quince pueblos. Vas pasando de uno a otro casi sin darte cuenta: una curva, un puente, otro grupo de casas.
La frontera con Francia está ahí arriba, pero no se siente como una frontera de verdad. Tradicionalmente los pastores han pasado de un lado a otro de los montes y en muchos caseríos el euskera se usa con la misma naturalidad con la que en otros sitios se habla del tiempo.
La capital es Elizondo. Ronda los tres mil habitantes, pero da la sensación de ser más grande. Parte de la culpa la tienen los palacios del siglo XVIII y el río Baztan atravesando el pueblo. Si te sientas un rato cerca del agua lo notas: hay movimiento, gente que pasa, coches cruzando los puentes… pero el ritmo sigue siendo de valle. Pamplona está relativamente cerca en coche, aunque aquí la sensación es otra, como si estuviera bastante más lejos.
Donde el queso viene con historia
Un vecino de Arizkun me dijo una vez que el secreto del queso de oveja latxa no es el queso: es la leche. Al principio suena a respuesta de manual, pero luego lo entiendes. Las ovejas pastan en estos montes húmedos que rodean el valle y el sabor viene de ahí, del pasto y del clima. Como la tortilla de patatas de tu madre: los ingredientes los tiene todo el mundo, pero nunca sabe exactamente igual.
A lo largo del año suelen organizarse ferias y jornadas donde aparecen quesos del valle, ternera pirenaica y bastante producto local. En Elizondo, por ejemplo, algunos años se montan rutas de pinchos o encuentros gastronómicos donde varios bares preparan bocados con carne de la zona. El plan suele ser sencillo: ir de un sitio a otro, picar algo, y acabar alargando la charla más de lo previsto. Aquí comer rápido no es lo habitual.
Caminos entre caseríos y piedras antiguas
En el valle hay varios paseos fáciles que pasan por prados, bosques y pequeños núcleos de casas. Algunos tramos enlazan con rutas donde aparecen dólmenes y restos prehistóricos escondidos entre la vegetación. Son de esos lugares donde te das cuenta de que la gente lleva viviendo aquí muchísimo antes de que existieran las carreteras.
También pasa por el valle el llamado Camino de Santiago baztanés, una variante que conecta la zona con Pamplona atravesando puertos de montaña y pueblos pequeños. No es el camino más transitado, pero precisamente por eso tiene gracia. Hay tramos donde puedes caminar un buen rato sin cruzarte con nadie, solo caseríos, vacas y el ruido del agua bajando por las cunetas.
Cuando el valle se junta
A lo largo del año hay días en los que el valle cambia bastante. Uno de los más conocidos es Baztandarren Biltzarra, una jornada festiva en la que los pueblos del valle se juntan en Elizondo con puestos, música y bastante ambiente en la calle. Es de esas celebraciones que se sienten más como reunión de vecinos que como evento pensado para turistas.
En otoño también suele haber ferias relacionadas con el ganado, la caza o los productos del valle. Si te coincide una de estas, el ambiente del pueblo cambia: más gente en la calle, olor a comida saliendo de las cocinas y conversaciones largas en las plazas.
Mi consejo de amigo
Baztan no compite con los paisajes más espectaculares del norte, y casi mejor así. Aquí la gracia está en otra cosa: en conducir sin prisa entre pueblos, en parar donde te apetezca y en caminar un rato por un sendero que no sale en ningún ranking.
Lo más práctico es moverse en coche desde Pamplona e ir enlazando pueblos: Elizondo, Arizkun, Irurita, Amaiur… No hace falta un plan muy cerrado. De hecho, Baztan funciona mejor cuando vas un poco a tu aire.
Y si te gusta tener una vista general del valle, en la carretera entre Irurita y Ziga hay un mirador bastante sencillo de alcanzar. Aparcas, caminas unos minutos y de repente tienes todo el valle delante. La primera vez me quedé allí más rato del previsto, simplemente mirando. A veces un sitio bueno es eso: un lugar donde parar un momento y dejar que el paisaje haga su trabajo.