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sobre Aibar
Villa medieval conocida como la villa de los duendes; destaca por sus calles empedradas y su arquitectura civil bien conservada
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En la comarca de Sangüesa, a 531 metros de altitud, Aibar conserva el aire de villa medieval sin artificios. Con 769 habitantes, el plan aquí va de caminar despacio, mirar la piedra y el paisaje, y dejar que el pueblo se explique solo.
Qué ver en Aibar
La iglesia parroquial de la Asunción, de origen románico y reformada en siglos posteriores, marca el perfil del casco urbano con su torre. Dentro se guardan piezas de arte sacro que hablan de la vida religiosa local.
En el paseo por el centro aparece el Palacio de los Ezpeleta, una buena muestra de arquitectura civil: sillería, composición sobria y detalles renacentistas que recuerdan etapas de mayor peso administrativo.
De la muralla medieval quedan restos dispersos: tramos y elementos que ayudan a imaginar la antigua villa fortificada, hoy integrada en el tejido de calles.
Al salir del casco, la Navarra Media se abre en colinas suaves de cereal y viñedo. Son paseos sencillos, de los que se hacen sin prisa, con buenas vistas según cambia la luz.
Qué hacer
Caminar por los caminos del entorno y acercarse a las ermitas cercanas es un buen plan si te apetece mezclar paisaje y patrimonio. En la mesa, mandan las verduras de temporada (alcachofas, espárragos, pimientos) y los vinos de la D.O. Navarra, que encajan bien con la cocina local.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran a mediados de agosto. En Semana Santa hay procesiones por las calles del casco histórico. En enero, San Antonio Abad mantiene la bendición de los animales.
Información práctica
Desde Pamplona hay unos 50 km por la NA-132 (aprox. 45 minutos).
Si solo tienes 2 horas: qué ver
- Vuelta tranquila por el casco histórico y sus calles empedradas.
- Parada en la iglesia de la Asunción.
- Asomarte a algún punto alto del pueblo para ver el mosaico de campos alrededor.
Mejor época
Primavera y otoño: temperaturas más suaves y paseos agradables. En verano, el calor del mediodía puede restar ganas de callejear; mejor primeras y últimas horas del día.