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sobre Ezprogui
Municipio despoblado en gran parte; incluye el señorío de Guetadar y Ayesa en un entorno natural aislado
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En la comarca de Sangüesa, entre colinas suaves y campos abiertos, Ezprogui es de esos pueblos que se entienden andando despacio. Con poco más de medio centenar de vecinos, aquí el interés no está en acumular planes, sino en fijarse en lo que suele pasar desapercibido: la piedra, los tejados, el silencio y el horizonte. Si te apetece Navarra rural y sin artificios, éste es un buen lugar para bajar el ritmo.
Qué ver en Ezprogui
La iglesia parroquial marca el centro del pueblo y su torre te orienta al llegar por la carretera. Con rodearla y pasear alrededor ya te haces una idea clara del tamaño y del pulso de la localidad.
Merece la pena recorrer el caserío con calma: fachadas de piedra y ladrillo, teja curva, balcones de forja y pequeños detalles domésticos que hablan más de vida cotidiana que de postal.
En cuanto sales del núcleo urbano, aparecen los campos de cereal y manchas de encina y quejigo. Si subes a algún punto ligeramente más alto por las pistas cercanas, el paisaje se abre: lomas, valles y caminos agrícolas dibujando líneas sencillas.
Qué hacer
El plan más natural es caminar por pistas y antiguos caminos de enlace entre pueblos. Son recorridos fáciles, buenos para observar aves y vegetación mediterránea, sin buscar grandes desniveles.
Si te gusta la fotografía, aquí funciona lo elemental: texturas de muros, sombras al atardecer y la geometría de los campos. Y por la noche, cuando el cielo está despejado, la escasa luz artificial ayuda a mirar las estrellas.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta completa al casco urbano, sin prisa: iglesia y calles alrededor, fijándote en materiales y detalles de las casas.
- Paseo corto por una pista de salida del pueblo hasta ganar un poco de altura, echar un vistazo al mosaico de campos y volver.
Errores típicos
- Ir con la idea de “ver muchas cosas” en poco tiempo: Ezprogui se disfruta más a ritmo lento.
- Llegar a mediodía en verano sin agua ni gorra: fuera del casco apenas hay sombras.
- Confiar en encontrar servicios en el propio pueblo: conviene llevar el plan resuelto en la zona (comidas y alojamiento).
Mejor época
Primavera y comienzos de verano son los momentos más agradecidos por luz y temperaturas. En pleno verano, mejor evitar las horas centrales; en invierno, la niebla y el frío pueden recortar el paseo.