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sobre Yesa
Conocida por el Embalse de Yesa (Mar del Pirineo) y el Monasterio de Leyre; turismo náutico y cultural
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En la comarca de Sangüesa, a la orilla del embalse que lleva su nombre, Yesa (288 habitantes) va a ritmo de pueblo agrícola y ribereño. A 490 metros de altitud, las mañanas suelen salir frescas y la luz es clara: el paisaje queda abierto y el agua manda en el horizonte.
La relación con el embalse de Yesa lo atraviesa todo. No es solo una lámina azul: el nivel del agua cambia el contorno de las orillas y, con él, la manera de leer el valle. Paseando por los alrededores se intuyen también huellas ligadas a su construcción, una capa de memoria que aparece sin necesidad de buscarla demasiado.
Qué ver
- Iglesia parroquial de San Esteban: de origen románico y reformada con el tiempo. La torre se reconoce enseguida desde varios puntos del casco.
- Casco urbano: calles cortas, casas de piedra y algún escudo en fachada. Fíjate en aleros y balcones: la carpintería cuenta más de lo que parece.
- Vistas al embalse: sube a las partes altas del pueblo al amanecer o al final de la tarde; la luz cambia el color del agua y de las lomas.
Qué hacer
El embalse permite actividades náuticas (vela, kayak, windsurf) y pesca deportiva, según temporada y condiciones. También salen caminos para caminar o pedalear por el entorno del Aragón y hacia localidades cercanas como Javier o Sangüesa, con terreno ondulado y vistas frecuentes al agua.
En mesa, lo habitual en la zona: verduras de temporada, guisos y producto de huerta, además de carne.
Si solo tienes 2 horas
Vuelta tranquila por el casco, entra en San Esteban si está abierta y termina en un punto alto con vistas al embalse para entender el paisaje de un vistazo.
Errores típicos
- Ir a mediodía en verano: hay poco refugio de sombra y el calor se nota más cerca del agua.
- Quedarse solo en la orilla: las mejores perspectivas salen desde arriba, con el pueblo de por medio.