Senda del Oso: pedaleando por la vía verde más emblemática de Asturias
El crujido de la grava bajo las ruedas, el frescor de un túnel en pleno verano, el murmullo del Trubia a tu lado. La Senda del Oso funciona porque no te pide heroicidades: es una antigua vía minera convertida en ruta cómoda, de las que te dejan mirar alrededor sin estar peleándote con las piernas.
La primera vez que fui entendí rápido el éxito: aquí cabe mucha gente distinta (bici de paseo, eléctrica, niños en remolque, andando), y aun así el paisaje aguanta el tipo. Eso sí: no vengas esperando “la gran aventura”. Lo bueno de la Senda del Oso es justo lo contrario: regularidad, verde y un trazado pensado para avanzar sin sobresaltos.
¿Cómo es la Senda del Oso y por qué engancha?
Son algo más de 30 km de vía verde sobre el antiguo ferrocarril minero (según el tramo que hagas, la cifra cambia) con un firme compacto y pendiente suave, de esas que notas pero no castigan. El recorrido tiene forma de “Y”, así que puedes elegir ramal según te apetezca alargar o recortar.
Lo mejor, cuando el día aprieta, son los túneles: entras y la temperatura baja de golpe. Están acondicionados, pero yo llevaría luz igualmente; entre el contraste y el tráfico de bicis, se agradece verte y ver.
También hay tramos pegados al río y otros más encajonados entre pared y bosque. No todo son “vistas de postal” cada minuto, y eso está bien: es una ruta para ir sumando kilómetros con calma.
¿Qué ver en Proaza (además de la bici)?
Proaza es el núcleo que más se nombra porque mucha gente empieza o termina aquí. No es un sitio de “estar dos días viendo cosas” (no lo necesita): es un concejo pequeño, rural, y la gracia está en usarlo como base para la ruta.
Si te apetece parar sin complicarte, date una vuelta corta por el entorno y fíjate en la arquitectura tradicional (piedra, madera, tejados oscuros) y en el ambiente de valle.
Lo más específico de la zona es el cercado osero. No es un zoo al uso; es un espacio vinculado a recuperación/manejo de osos que no pueden volver al monte. Si te interesa el tema, tiene sentido encajarlo antes o después del pedaleo.
¿Merece la pena desviarse a otros sitios cercanos?
Si estás por la zona más de una mañana, puedes encadenar con otros planes sencillos:
- Grado: buen ambiente de calle, y el mercado dominical suele tirar mucho (producto local y trajín).
- Candamo: la Cueva de La Peña y su centro de interpretación son el gancho cultural, pero las visitas a la cueva suelen estar limitadas.
- Las Regueras: paisaje de transición y aldeas dispersas; plan tranquilo, sin “hitos” constantes.
Si solo tienes...
- Si solo tienes 2 horas: haz un tramo corto desde uno de los accesos más usados (muchos salen desde Proaza) y encadena túnel + tramo de río + vuelta. Te llevas lo más reconocible sin convertirlo en una excursión larga.
- Si tienes el día entero: madruga un poco, recorre el ramal que más te apetezca hasta acumular una buena tirada y deja un rato final para bajar pulsaciones: paseo por Proaza y, si te interesa, parada en el cercado osero.
- Si vas con niños: mejor plantearlo como “ida y vuelta” cortos, con paradas frecuentes. Los túneles les gustan, pero ojo con el frío repentino y con que se asusten si hay mucho tránsito. Remolque o bici pequeña, según edad y paciencia.
Errores típicos (para no torcerte el día)
- Aparcar donde no debes: en días de mucha afluencia se llena rápido. No dejes el coche estorbando entradas a fincas o pasos estrechos; en estos valles eso se nota y se lía.
- Ir a la hora equivocada: si vas en fin de semana y sales a media mañana, te tocará más tráfico en túneles y zonas estrechas. Si puedes, sal temprano.
- Subestimar la distancia: la ruta es fácil, sí, pero “fácil” no significa “corta”. Si no sueles pedalear, 30 km se notan, sobre todo a la vuelta.
- Olvidar luz para túneles: aunque haya iluminación, llevar una luz sencilla (o frontal) te da seguridad.
¿Cuándo visitar la Senda del Oso?
- Mejor época: primavera y otoño, por temperatura y color del valle. En verano se puede hacer, pero conviene evitar las horas centrales.
- Cuándo evitarlo: fines de semana muy buenos de tiempo y festivos, si lo que buscas es tranquilidad. Se masifica y se vuelve más “ruta urbana” que valle.
- Si llueve o está feo: la vía verde se puede hacer con chubasquero, pero los túneles y zonas húmedas pueden estar resbaladizos. Alternativa sensata: reducir a un tramo corto y combinar con una visita cultural cercana (por ejemplo, el centro de interpretación en Candamo).
Lo que debes saber antes de ir
- No es una ruta técnica ni de montaña: es vía verde, y su valor está en lo accesible y agradecida que resulta.
- Si buscas soledad absoluta, elige día laborable o temporada baja; es una ruta muy popular.
- Lleva agua y algo de picar. Hay áreas de descanso, pero no conviene depender de “ya encontraré algo”.
¿Merece la pena la Senda del Oso?
Sí, si te cuadra el plan: pedalear (o caminar) por un valle bonito, sin grandes pendientes, atravesando túneles y acompañando al río. No es un lugar de “mil cosas que ver”, y precisamente por eso funciona: vienes a moverte un rato, a respirar, y a volver a casa con las piernas alegres, no reventadas.