Galicia: rías, granito y fin de la tierra
Rías Baixas y Rías Altas: dos litorales distintos
Las Rías Baixas (Vigo, Pontevedra, Arousa, Muros-Noia) suman más de 1.200 km de costa recortada donde flotan unas 3.300 bateas — plataformas de cultivo de mejillón que producen 250.000 toneladas al año, el 50 % de la acuicultura europea de esta especie. Las Rías Altas (Ferrol, Ares, Betanzos, A Coruña), más abiertas al Atlántico, reciben mayor oleaje y albergan acantilados como los de Cedeira (613 m, entre los más altos de Europa continental).
Camino de Santiago: 1.200 años de pasos
La catedral de Santiago guarda — según la tradición — los restos del apóstol, descubiertos hacia el año 829. Hoy llegan peregrinos por seis rutas oficiales en territorio gallego: el Camino Francés (los últimos 160 km desde O Cebreiro), el Camino Portugués, el del Norte, el Primitivo (el más antiguo, desde Oviedo), el Inglés y la Vía de la Plata. En 2024, la Oficina del Peregrino registró más de 446.000 compostelas emitidas.
De la lamprea al pulpo á feira
El río Miño suministra lampreas entre enero y mayo; en Arbo (Pontevedra) se celebra la Festa da Lamprea cada abril con más de 40.000 visitantes. El pulpo á feira — cocido en ollas de cobre, cortado con tijera, servido sobre plato de madera con pimentón y aceite — tiene su epicentro en O Carballiño (Ourense), cuya fiesta del pulpo mueve 50.000 kg en un solo día de agosto.
Pazos, hórreos y la Galicia de interior
Galicia conserva más de 3.000 pazos (casas señoriales rurales) y 30.000 hórreos de piedra. La Ribeira Sacra, donde el Sil y el Miño tallan cañones de hasta 500 metros de profundidad, acoge viñedos en bancales verticales a 45° de inclinación — la vendimia se hace a mano, a veces con arnés. Más al sur, la sierra de O Courel mantiene devesas (bosques de castaño centenario) y soutos que producen castañas con IGP.